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Tarragona. Capital de Hispania. 6


Sin títuloCentro de la Costa Daurada, a tan solo 100 kms de Barcelona y rodeada de centros vacacionales de primer orden como Salou, Cambrils o Callafels, la ciudad de Tarragona, capital de la provincia del mismo nombre, posee uno de los legados históricos de la época romana más importantes de toda España. Situada en un enclave estratégico en la costa mediterránea , es también una importante base portuaria desde la edad antigua y ha sido declarada patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Todo ello unido a la bellísima costa ante la que se despliega, convierte a Tarragona en protagonista de este relato y de una visita difícilmente comparable.

Hispania Tarraconensis

Tarragona

Durante el mandato del emperador Augusto (27 A.C.) Hispania estaba dividida en tres provincias Lusitania, Baetica y Tarraconensis. Esta última tenía su capital en Tarraco, nombre romano de la ciudad, lo cual la dotó de todo el empaque de las grandes urbes romanas: red de vías romanas, acueductos, foro, un arco de triunfo, circo , anfiteatro… De la mayoría de todas estas expresiones arquitectónicas,  quedan vestigios muy bien conservados esparcidos por la ciudad y sus afueras. A destacar el maravilloso Anfiteatro al borde del Mediterráneo, carta de presentación de la Tarraco romana para el visitante aunque sus instalaciones hayan borrado un poco la autenticidad del entorno en aras de una mejor interpretación del público no acostumbrado a la arqueología sin arreglos. La visita a todas las instalaciones se pueden adquirir en las taquillas de los distintos lugares y pagarlas individualmente o en conjunto con precio bonificado (ver precios).También hay restos muy estimables de la Muralla, la más antigua de todas las construcciones romanas, el Circo, uno de los que conserva mayor superficie del mundo en parte debido a su adaptación a la urbe y el foro en el centro de la ciudad. Ademas en las afueras encontramos el Acueducto, la Cantera del Médol de la que sacaban toda la roca para las construcciones, la Torre de Escipión, el Arco de triunfo de Bará y varias villas romanas, todo ello en un radio de no más de 20 kms. Un paraíso para los enamorados de la arqueología. Muchos de los frutos de este ingente patrimonio se encuentra cuidadosamente recogidos, catalogados y explicados en el Museo arqueológico de la ciudad.

Un paseo por las calles

Tarragona

El centro histórico de Tarragona, además de todos los atractivos expuestos anteriormente, posee un encanto especial por ser una sucesión de sorpresas: tan pronto te encuentras con ruinas romanas, como con un mercado en la plaza del foro, el cual se celebra los miércoles y los sábados, con su imponente catedral, otro gran atractivo, con un importante tesoro y un cuidadísimo claustro al que se accede desde el mismo templo, la Universidad Rovira i Virgili, cuyo rectorado se encuentra próximo a la catedral y cuyo edificio de estilo modernista era un antiguo matadero, una judería de la que solo se conservan unas arcadas, pero que recientemente el ayuntamiento ha señalizado para su visita. En fin, multitud de atractivos. En el plano más lúdico,  la calle de los pilones, decorados por distintos artistas y asociaciones, son repintados anualmente con distintos motivos o el Carrer major lleno de tiendas y pequeños negocios. Para tomar algo, la citada Plaça del Forum, en el casco viejo, la Rambla Nova, que parte del Balcón del Mediterráneo o la Plaça de la Font presidida por el ayuntamiento de la ciudad.

 

Tarragona y sus playas

Cala Fonda: Waikiki

 

No podemos pasar por alto la privilegiada costa de la provincia catalana. Cerca de la capital , Platja larga es la opción si no quieres complicarte la vida en ningún sentido: este gran arenal dispone de todos los servicios. Roca Plana y Cala Fonda (también llamada Waikiki) ambas nudistas y con único acceso a pie, nos llevan a las playas más salvajes. San Salvador o Las Madrigueras en El Vendrell, urbanas pero excelentes, Altafulla mezcla el encanto costero con el medieval. Mas apartadas L´Ametlla de mar, Santes Creus  y Creixel también merecen nuestra consideración. Ciertamente el litoral de la costa de Tarragona, con ciertas excepciones ha intentado reservarse lo mas posible de la explotación urbanística y mantiene secretos rincones al abrigo de un sabor mediterraneo que recuerda a las costas de Menorca e Ibiza.

 

Recomendaciones.

-Nos sorprendió la abundancia de grafitis que hay por todo el centro. Se nota que el ayuntamiento promueve esta actividad y la verdad es que se agradecen unas calles en las que se respire esa tolerancia con este tantas veces vilipendiado arte. En nuestra galería podéis ver alguno de ellos.

-Capilla de Sant Magí una de las sorpresas del casco antiguo. Centro de culto al santo que habitó la ciudad a cargo de los marineros de la ciudad, incrustada en la propia muralla romana y que posee una encantadora techumbre azul con maquetas de barcos colgando. Preciosa.

-La zona del Serrallo cerca del puerto es la sede de los mas típicos restaurantes marineros de la ciudad. No podemos dejar de destacar un  Romesco de pescado que nos deleitó en L´Anap Tapas  restaurante.

-El mirador del Mediterráneo es una de las principales atracciones gratuitas de la ciudad.

 

 

Más información

Historia de Tarraco Romana

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6 Comentarios en “Tarragona. Capital de Hispania.