almadraba

La costa de la Almadraba


No es costumbre en este blog comenzar por un vídeo, pero en esta ocasión creemos que el mejor prólogo a toda la información es este pequeño reportaje de apenas cinco minutos en el que se asiste a la captura de los atunes y que refleja fielmente lo que es y como se realiza el arte de la Almadraba.

 

En el año 2013, en la lonja de pescados de Tsukiji en Tokio, la mayor del mundo, se vendió un atún rojo de 222 kg por el precio récord de 1,35 millones de euros. No es de extrañar por tanto que aunque en los últimos tiempos la demanda se ha reducido, esta especie de atún sea una de las joyas que la pesca española atesora. Los barcos japoneses acuden a las costas del Estrecho de Gibraltar para recibir de primera mano la valiosa mercancía, creando un frente de opinión que no valora esta situación como un beneficio sino mas bien como todo lo contrario, ya que priva al mercado local del producto e incentiva el abuso medioambiental de la especie, abocándola a una cercana escasez, tesis rechazada frontalmente por los pescadores españoles que aseguran cumplir los cupos y realizar las prácticas que aseguran la sostenibilidad del atún rojo.

Tataki de descargamento. De Atún, en Ponzano directo de Zahara

 

Además de su aspecto económico, la captura mediante el arte de la Almadraba se mantiene como un valioso patrimonio cultural al que una amplia zona costera del sur de España, principalmente de Cádiz, cuida como una de sus mayores señas de identidad.

La captura del atún rojo mediante este arte consiste en la tracción de los animales capturados en alta mar hacia aguas menos profundas mediante dos redes enganchadas a sendas embarcaciones y una vez allí, rodeados por más barcos, se seleccionan las mejores piezas descartando las más pequeñas y aprovechándose más tarde otras capturas distintas del atún. El siguiente paso es su transporte a las lonjas donde se realizará el despiece de los atunes o “ronqueo”, nombre que recibe esta actividad por el ruido del cuchillo contra el esqueleto del pescado.

El arco de la costa gaditana que abarca la Almadraba lo conforman cuatro poblaciones principalmente:

Tarifa

Playa chica de Tarifa.

Playa chica de Tarifa. Foto vía Flickr: Gabriel Rodriguez

La ventosa población, rodeada de campos de molinos aerogeneradores, y paraíso de los amantes del kitesurf y el windsurf, posee un castillo del siglo X a partir del cual se fue conformando la actual fisonomía de la ciudad. En su término municipal hay casi 40 km de playas entre las que destaca la declarada paraje natural de los Lances o la ensenada de Bolonia, con su icónica duna y las cercanas ruinas romanas de Baelo Claudia.

Existen muchos establecimientos donde degustar el atún rojo en la localidad, pero destacar “La Pescadería” en el paseo de la Alameda y “El Ancla“.

Zahara de los Atunes

Panorámica de Zahara de los Atunes

Panorámica de Zahara de los Atunes. Foto vía Flickr:Turismo Cádiz

Se trata de la pedanía con mayor importancia en lo que se refiere a la pesca del atún de Almadraba y de ahí su nombre. Con una maravillosa playa en la población, se ha convertido en los últimos años en un punto clave para el turismo en la provincia andaluza. Los lugares para comer el mejor atún rojo son el “Hotel Antonio”  y  “Casa Juanito”.

Barbate

Ensenada de Barbate

Ensenada de Barbate. Foto vía Flickr: Por los caminos de Málaga.

Barbate es una zona de playas por excelencia de la costa gaditana con Canillos y Pajares cerca de Zahara de los Atunes, la playa del Carmen con su paseo marítimo, Caños de Meca y Varadero y por último la más tranquilas y vírgenes playas de la Mangueta. En la última semana de mayo se celebra la Semana Gastronómica del Atún. Si buscamos donde probar recetas de siempre y también tener la alternativa de algo nuevo, el restaurante “El Campero” cumplirá nuestras expectativas.

En Barbate también encontramos el Centro de Interpretación del Atún de Almadraba que posee una exposición permanente cuya visita ofrece las claves para comprender y valorar el patrimonio cultural ligado a esta peculiar forma de pesca y este valiosa alimento.

 

Conil de la Frontera

Conil desde la playa.

Conil desde la playa. Foto vía Flickr: Rey perezoso


Conil de la Frontera es un pequeño pueblo blanco andaluz que guarda vestigios fenicios, romanos y visigodos que son muestra de la importancia de este puerto ya en tiempos remotos. Pese a sufrir el acoso del turismo durante el verano, al no perder su identidad, la agricultura, la pesca y la alfarería siguen siendo su principal fuente de ingresos y lo convierten en su mejor valor. Además de restos de antiguas fortificaciones, torres de vigía desde donde se avistaba al enemigo y distintos monumentos tanto religiosos como laicos, lo que más destaca de Conil son sus playas vírgenes en gran parte conservadas gracias a los pinares como los de Roche o el Colorado que llegan hasta el mar y los protegen. También destaca por su remarcable cocina en la que el atún rojo como no podía ser de otra manera es protagonista.

Si buscas donde probar las delicias de la cocina conileña, el “Bar Sopa” como opción más tradicional y la Venta Melchor”,  lugar perfecto para dar un salto hacia la innovación, nos dejarán más que satisfechos.

 

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *